lunes, 20 de octubre de 2008

Octubre consulvionado y libertario

Recién estoy de vuelta de un concierto que pretendía conmemorar la revolución de octubre de 1944, y digo "pretendía" pues siempre el populismo gubernamental y un pésimo protocolo empañaron lo que hubiera sido una maravillosa tarde de música y reencuentro. Pero a pesar de ello, no pude desempotrar esa volcanada de emoción cuando el Quinteto Tiempo coloreó con sus sonidos las últimas horas de un día de octubre yermo en la historia, castrado y más que libertario, revolucionado y manipulado, desvergonzado y convulsionado. Después de un merecido abucheo al Presidente de la República y su protagónica esposa, la impaciencia por escuchar a Los Guaraguao empezó a hacer tumulto en la muchedumbre, a tal punto que al llegar el tiempo a las dieciocho del reloj, tuvieron que cancelarlo, siendo la más justo y decente que pudieron hacer porque todos los que acudimos a la plaza central deséabamos recibir la noche con aquellas canciones que durante la guerra fueron prohibidas y censuradas, pero jamás asesinadas.

Cuatro grandes pancartas colgaban de la fachada del Palacio de la Cultura, las cuatro con mensajes alusivos a tres personajes que firmaron esa parte de nuestra historia y uno más citando un hermoso fragmento de Luis de Lión, "Acerca del venado y sus cazadores". Esas pancartas y el concierto con un sonido miserable, es lo único que puedo agradecer al gobierno de turno, aunque admito que pudo ser de otra manera.

Cantamos, bailamos, gritamos, aplaudimos y como por acto de magia colectiva, se sentía en el aire que todo aquel legado de inspiración al trabajo y la paz, recuperaban sus matices de boca en boca y de mano en mano. Fue imposible ocultar lágrimas de octubre en estos ojos que lloraron y siguen llorando porque me siento un conformista del enviciado tiempo que nos está tocando vivir: narcotráfico, pandilleros, tecnología incontrolada, corrupción, ingobernabilidad, dogma religioso, SIDA, endeudamiento, hambre y miseria. Me regaño a mí mismo y me trato de consolar diciéndome que la paz ya no se consigue con armas sino con el diálogo y la razón, que la violencia me puede matar hoy o mañana, pero que las nuevas generaciones están aprendiendo a domar a su manera al monstruo de la oscuridad, y que mi país muy pronto aprenderá de su pasado y que estos años son los primeros pasos del camino a su verdadera libertad.

Hoy ya no es como antes que te mataban porque creías en la libertad, sin embargo, sigue siendo peligroso denunciar la miseria y la impunidad, hoy quizá ya no esté prohibida la música de trova, pero aún sigo siendo reservado en mi manera de escucharla, hoy el futuro parece trágico y sin embargo será nuestro presente quien lo decida por medio de nuestro trabajo honrado, la unidad en el rescate de nuestros valores y toda la grandiosa herencia que nos han dejado nuestros mártires, nuestros padres y todos aquellos que siguen permaneciendo anónimos en el manoseado conteo de nuestra historia.

Asesinato del grito (Del poemario "TRANSICION A LA NADA" ©® 1992)

Me matarás hoy
pero no lo hagas mal
para resucitar nunca.

P
orque si lo hago
te mataré tanto
para que nunca olvides
que soy tu hermano.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este post es digno de publicarse en prensa, donde todos los guatemaltecos con un dedo de frente y un poco de amor a la patria puedan leerlo, con la esperanza de recapacitar y no solo preocuparse por nuestro presente, sino ocuparse en lo que forjará nuestro futuro.
FELICITACIONES!

Edu@rdo dijo...

Me gustó el post igual que a María.
No he podido leer otras cosas tuyas, pero es bueno saber que allá también hay alguien que pinta con palabras encendidas el amanecer de su patria...

Felicitaciones!!

PD: Crees que deba publicar mis escritos?