Están por cumplirse diez años desde que el huracán Mitch llegó anunciando tragedia en la aparente calma de mi veleta. Llegó como un gran señor, apoderándose de todo y como es costumbre en estos países castigados de la América Central, se creyó dueño de la tierra dejando sin futuro a nuestra gente, como si se vengara de algo imperdonable, pero eso sí, se marchó impune y sigue estándolo como lo están ahora aquellos seres que también arrasaron con lo que pudieron cuando se creían dueños del país. Es así como la historia registra la relación errática entre el tirano y la tragedia, marcando camino en esa pestilente conexión entre la agonía y la muerte.
Por suerte no me tocó quedar varado en la Ciudad de México por culpa del huracán. El regreso de una corta temporada fue prematuro, por lo que estar de vuelta en mi patria fue consuelo para mi familia pero no para mi corazón que venía aullando toneladas de llanto entre el cielo y la tierra que comenzaba a lamentarse. En efecto, parte de mí se quedó en ese país vecino, pero no en vigilia, sino agonizando por culpa de los hechos que me marcaron el destino para siempre, como si se tratara de una macabra revelación de algún ángel clandestino expulsado del paraíso. Por eso estoy registrando en mi bitácora azul esos eventos cercanos a la tragedia que literalmente inundó el país, dejándolo frío, hambriento y desconsolado, al igual que a mi corazón, hasta que la razón me hizo comprender que todo cuando sucedió no fue sino otro episodio más que quedó inconcluso por culpa de quien no supo comprender la tormenta que en nuestro interior fue más poderosa y mortal que el mismísimo huracán.
De allí surge el poemario "AMANDO DEL OTRO LADO" ©® 1998, del cual extraje estos tres poemas para triangular un pedazo de historia que se resiste a quedarse en mí:
Poema 2
Qué palabra
he de decir
para calmar tu pena,
qué poema
he de escribir
para llegar hasta ti
con un arsenal de ternura
y entender tu corazón
león enjaulado,
bestia herida,
ave con vuelo agotado,
gato pardo en celo,
malherido,
pero con tantas ganas
de amar
de sentir
de vivir y revivir.
Amor de lejos
te pregunto de cerca:
¿qué hago con tanto amor?
Poema 21
Te vas,
te vas,
te vas.
Vete,
vete,
vete,
¡márchate ya!
Bendice que te vas
porque yo maldigo que te quedes.
Poema 48
Cómo habría
de enlatar tu alma
tía abuela del sauce,
río destructor,
marinero gaseoso
gracioso
graciosísimo.
Cómo podría
saltar entre tu pelo
como un sapo arlequín
carnavalesco
caníbal
acorazado
gigantesco
dantesco
abominable.
Cómo te amaría
después de todo
y cómo me amarías
si supieras amar.
Por suerte no me tocó quedar varado en la Ciudad de México por culpa del huracán. El regreso de una corta temporada fue prematuro, por lo que estar de vuelta en mi patria fue consuelo para mi familia pero no para mi corazón que venía aullando toneladas de llanto entre el cielo y la tierra que comenzaba a lamentarse. En efecto, parte de mí se quedó en ese país vecino, pero no en vigilia, sino agonizando por culpa de los hechos que me marcaron el destino para siempre, como si se tratara de una macabra revelación de algún ángel clandestino expulsado del paraíso. Por eso estoy registrando en mi bitácora azul esos eventos cercanos a la tragedia que literalmente inundó el país, dejándolo frío, hambriento y desconsolado, al igual que a mi corazón, hasta que la razón me hizo comprender que todo cuando sucedió no fue sino otro episodio más que quedó inconcluso por culpa de quien no supo comprender la tormenta que en nuestro interior fue más poderosa y mortal que el mismísimo huracán.
De allí surge el poemario "AMANDO DEL OTRO LADO" ©® 1998, del cual extraje estos tres poemas para triangular un pedazo de historia que se resiste a quedarse en mí:
Poema 2
Qué palabra
he de decir
para calmar tu pena,
qué poema
he de escribir
para llegar hasta ti
con un arsenal de ternura
y entender tu corazón
león enjaulado,
bestia herida,
ave con vuelo agotado,
gato pardo en celo,
malherido,
pero con tantas ganas
de amar
de sentir
de vivir y revivir.
Amor de lejos
te pregunto de cerca:
¿qué hago con tanto amor?
Poema 21
Te vas,
te vas,
te vas.
Vete,
vete,
vete,
¡márchate ya!
Bendice que te vas
porque yo maldigo que te quedes.
Poema 48
Cómo habría
de enlatar tu alma
tía abuela del sauce,
río destructor,
marinero gaseoso
gracioso
graciosísimo.
Cómo podría
saltar entre tu pelo
como un sapo arlequín
carnavalesco
caníbal
acorazado
gigantesco
dantesco
abominable.
Cómo te amaría
después de todo
y cómo me amarías
si supieras amar.

1 comentario:
Estoy muy de acuerdo en que
muchas cosas y personas hacen mas daño en el corazón que el mismo huracán...
Felicitaciones por tan excelente blog...que don tan maravilloso, con certeza sé que le fue dado del Cielo para traer esperanza y consuelo a aquellos a su alrededor.
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